En Ciudad Inmersiva Madrid, entendemos que la comunicación no es solo transmitir información, sino crear experiencias que conecten con las personas. Organizar una rueda de prensa es una herramienta estratégica que, bien ejecutada, puede abrir puertas, fortalecer la imagen de una marca y captar la atención de los medios de manera memorable.
En un entorno tan dinámico como el actual, donde la información circula a gran velocidad y la competencia por la atención del público es constante, la pregunta ¿Cómo se organiza una rueda de prensa? cobra más relevancia que nunca. En este artículo exploramos las claves para planificar y ejecutar un evento comunicativo de éxito, integrando tanto la parte técnica como la experiencia inmersiva que define nuestro enfoque como empresa.
¿Cómo se organiza una rueda de prensa?
Organizar una rueda de prensa implica coordinar aspectos logísticos, comunicativos y técnicos. Antes que nada, es esencial tener claro el objetivo del encuentro: ¿se busca anunciar un nuevo producto?, ¿aclarar una situación de crisis?, ¿dar a conocer una iniciativa cultural o política? La claridad del propósito es la brújula que guía todas las decisiones posteriores.
En segundo lugar, es necesario identificar a la audiencia. Aunque las ruedas de prensa están dirigidas principalmente a periodistas, no todos los medios cubren los mismos temas. Elegir bien a qué medios invitar es tan importante como el mensaje mismo. Si se trata de un lanzamiento tecnológico, los periodistas especializados en innovación serán clave; mientras que, para una obra teatral, los medios culturales y locales tendrán prioridad.
La logística también desempeña un papel determinante. La elección del lugar debe tener en cuenta la comodidad, la accesibilidad y el equipamiento audiovisual. Las ruedas de prensa más exitosas suelen realizarse en espacios que reflejan la seriedad y la importancia del anuncio, sin distracciones externas.
En CIM nos tomamos con ahínco la preparación de nuestro espacio para rodajes y producciones como la que tratamos en este artículo. Te invitamos a que visites nuestra sección «Rodajes» y veas por ti mismo qué podemos llegar a crear.
Finalmente, está la preparación de los portavoces. Los oradores deben estar formados en técnicas de comunicación, prever posibles preguntas incómodas y transmitir seguridad. Un error común es improvisar: la espontaneidad tiene valor, pero la falta de preparación puede arruinar el esfuerzo de toda la organización.
En conclusión, organizar una rueda de prensa implica una combinación equilibrada entre planificación, claridad en el mensaje y control del escenario comunicativo.
La importancia de definir objetivos claros
Sin un objetivo bien planteado, una rueda de prensa puede perder impacto. Los objetivos sirven como guía para determinar la duración, los invitados, el tono del mensaje y hasta el material de apoyo que se entregará a los periodistas.
Un ejemplo clásico es el de las instituciones públicas: cuando un ayuntamiento convoca a la prensa, debe decidir si el objetivo es informar sobre una nueva obra, responder a críticas ciudadanas o presentar una campaña. Cada meta requiere una narrativa distinta, y por tanto, un enfoque diferente en la organización.
Es fundamental, además, que el objetivo sea específico y medible. En comunicación, la ambigüedad puede generar dudas, interpretaciones erróneas y titulares poco favorables. Por eso, antes de convocar a los medios, se recomienda redactar un mensaje central en una o dos frases, que resuma con precisión la idea principal.
Un buen objetivo no solo asegura un discurso coherente, sino que también facilita que los periodistas elaboren notas claras y directas. Así, el mensaje se amplifica sin perder esencia.
Nos hemos dado la búsqueda de encontrar figuras públicas con ruedas de prensa relativamente recientes. Medios especializados analizan la rueda de prensa de Joan Laporta, presidente del FC. Barcelona el pasado mes de enero y también, la rueda de prensa de Melody, días después de su actuación en Eurovision. Te invitamos a su lectura.
Convocatoria de los medios: un arte estratégico
La convocatoria es uno de los pasos más delicados. No basta con enviar un correo masivo a periodistas: hay que personalizar y seleccionar estratégicamente a quién se invita.
Un comunicado de prensa bien redactado es la primera herramienta. Este debe contener:
- Un título atractivo y conciso.
- La información básica del evento: lugar, fecha, hora.
- El motivo de la rueda de prensa explicado de forma breve.
- Datos de contacto para confirmar asistencia.
En ocasiones, además del correo electrónico, se utilizan llamadas telefónicas personalizadas para asegurar la cobertura de medios relevantes. También conviene enviar la convocatoria con varios días de antelación y hacer recordatorios amables un día antes del evento.
Si la convocatoria es clara, precisa y atractiva, aumenta la probabilidad de que los medios cubran el evento. Y lo más importante: genera la expectativa adecuada en torno a la noticia.
Elección del lugar y logística del evento
El lugar donde se celebra una rueda de prensa influye directamente en la percepción de los periodistas y, por ende, en la cobertura mediática. No se trata solo de encontrar un espacio cómodo, sino de que transmita profesionalismo.
Algunos aspectos clave que conviene considerar:
- Accesibilidad: debe estar bien comunicado para facilitar la llegada de los periodistas.
- Equipamiento técnico: contar con micrófonos, pantallas, proyector y buena acústica.
- Espacio suficiente: permitir que las cámaras de televisión trabajen sin obstáculos.
- Señalización clara: para que los invitados no se pierdan dentro del lugar.
Un detalle que suele ser bien recibido es disponer de material de cortesía: botellas de agua, carpetas con información impresa e incluso algún recuerdo corporativo. Estos elementos transmiten cuidado y profesionalismo.
Cuando la logística está bien resuelta, los periodistas pueden concentrarse en lo esencial: escuchar, preguntar y difundir el mensaje.
Preparación de los portavoces
El éxito de una rueda de prensa depende, en gran medida, de los portavoces. Son ellos quienes ponen voz y rostro al mensaje. Para garantizar un buen desempeño, conviene entrenarlos previamente en tres aspectos clave:
- Claridad en el discurso: usar frases simples y evitar tecnicismos innecesarios.
- Lenguaje corporal seguro: mirar a la audiencia, mantener una postura erguida y sonreír con naturalidad.
- Anticipación de preguntas difíciles: preparar respuestas para temas sensibles o polémicos.
Una estrategia muy utilizada es realizar ensayos previos. Estos permiten simular el escenario real, practicar las intervenciones y pulir detalles. Así, el día de la rueda de prensa los portavoces se sienten seguros y transmiten confianza.
Además, se recomienda que no hablen demasiadas personas. Lo ideal es que sean uno o dos portavoces, bien preparados, para no dispersar el mensaje.
Material de apoyo y relación con los medios
El material entregado a los periodistas juega un papel crucial. Una carpeta de prensa bien diseñada puede ser la diferencia entre un titular favorable y uno confuso.
Generalmente, este material incluye:
- Nota de prensa con la información clave.
- Datos adicionales, cifras y estadísticas.
- Fotografías o gráficos que refuercen el mensaje.
- Información de contacto para aclaraciones posteriores.
También es recomendable cuidar la relación con los medios después del evento. Un agradecimiento vía correo electrónico o una llamada de seguimiento refuerzan la cercanía y aumentan las probabilidades de que futuras convocatorias tengan éxito.
La rueda de prensa no termina cuando los portavoces dejan de hablar: continúa en la relación profesional que se construye con cada periodista.

Errores comunes al organizar una rueda de prensa
Aunque parezca sencillo, muchas ruedas de prensa fracasan por errores evitables. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Convocar sin un motivo realmente relevante.
- Dar poca antelación en la invitación.
- Elegir un lugar incómodo o mal equipado.
- Permitir discursos demasiado largos y aburridos.
- No estar preparado para preguntas difíciles.
Prevenir estos errores garantiza que el evento sea percibido como serio y profesional. La clave está en planificar con antelación y poner siempre al periodista en el centro de la experiencia.
En Ciudad Inmersiva Madrid, creemos que cada rueda de prensa debe ser mucho más que un acto informativo: tiene que convertirse en una experiencia que despierte interés, genere confianza y refuerce la identidad de quienes comunican. Organizar este tipo de eventos implica cuidar cada detalle, desde la convocatoria hasta la relación con los periodistas, y hacerlo con un enfoque innovador que permita destacar en un panorama mediático saturado.
Al responder a la pregunta ¿Cómo se organiza una rueda de prensa?, confirmamos que el éxito está en combinar estrategia, creatividad y cercanía. Así, no solo se transmite un mensaje, sino que se construye un puente sólido con la opinión pública. Y en eso, nuestra misión en Ciudad Inmersiva Madrid es acompañar a marcas, instituciones y proyectos para que su comunicación tenga el impacto que realmente merecen.
Preguntas frecuentes sobre cómo se organiza una rueda de prensa
¿Cuál es la mejor hora para organizar una rueda de prensa?
Generalmente, las mañanas entre las 10:00 y 12:00 son ideales, ya que los periodistas aún pueden preparar la cobertura del día y llegar a tiempo a las redacciones.
¿Cuánto debe durar una rueda de prensa?
Lo recomendable es que no supere los 45 minutos. Un evento demasiado largo puede cansar y hacer perder interés a los asistentes.
¿Qué pasa si ningún medio importante asiste?
Es útil grabar el evento y compartir un comunicado oficial acompañado de material audiovisual. Así, la información llega a los medios incluso sin presencia física.
¿Se debe ofrecer un espacio para preguntas?
Sí, siempre. La sesión de preguntas y respuestas es la esencia de una rueda de prensa. Ocultarla transmite falta de transparencia.
¿Conviene transmitir la rueda de prensa en línea?
Hoy en día, sí. Plataformas de streaming permiten llegar a periodistas y público que no pueden asistir físicamente.
¿Qué hacer si surge una pregunta incómoda?
Responder con calma, sin entrar en confrontación. Si no se tiene la información, es preferible prometer una respuesta posterior que improvisar datos incorrectos.