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FesTVal 2026 y la temporada televisiva: Así preparas un plató para contenidos de televisión y promoción

La nueva temporada televisiva tendrá uno de sus primeros grandes escaparates en FesTVal 2026, que se celebrará en Vitoria-Gasteiz del 7 al 12 de septiembre. El Palacio de Congresos Europa será la sede principal de una programación compuesta por estrenos en primicia, presentaciones, encuentros profesionales, actividades abiertas al público y la gala de clausura.

Durante esos días, cadenas, plataformas y productoras presentarán algunos de sus próximos formatos y generarán buena parte de las primeras imágenes asociadas a ellos. La edición de 2026 ya ha anunciado producciones de ficción, entretenimiento, documental y programación autonómica, lo que refleja la diversidad de contenidos que conviven actualmente dentro de la industria televisiva.

Pero el lanzamiento de un programa ya no se limita a una presentación ante los medios. Fotografías oficiales, entrevistas, vídeos verticales, declaraciones, avances y piezas para redes sociales forman parte de una misma estrategia de comunicación.

Esta transformación también cambia la manera de concebir el espacio. Un plató promocional no debe funcionar únicamente como escenario de un acto, sino como una base temporal desde la que producir materiales adaptados a distintos canales, momentos y públicos.

FesTVal y el inicio de la conversación televisiva

FesTVal ocupa una posición singular dentro del calendario audiovisual porque coincide con el momento en que las cadenas y plataformas empiezan a comunicar sus principales apuestas para la nueva temporada.

Un preestreno permite presentar una ficción antes de su llegada a la pantalla. Una rueda de prensa introduce un nuevo formato. Una entrevista con sus protagonistas ofrece argumentos para explicar la propuesta. El photocall, por su parte, genera imágenes que aparecerán posteriormente en medios, redes sociales y soportes promocionales.

Todas estas acciones contribuyen a construir la primera percepción del contenido.

El festival no determina cómo debe desarrollarse cada campaña, pero sí permite observar una tendencia clara: el estreno se ha convertido en un proceso distribuido entre diferentes medios y formatos. La televisión tradicional continúa siendo central, aunque comparte la atención con plataformas, medios digitales y canales sociales.

La promoción debe responder a este entorno sin diluir la identidad del programa. Cada pieza puede tener su propio lenguaje, pero todas deben transmitir una idea coherente sobre qué se estrena, a quién se dirige y por qué merece la atención de la audiencia.

De una presentación puntual a un ecosistema de contenidos

Durante años, la promoción televisiva se concentró principalmente en notas de prensa, fotografías del reparto y entrevistas en medios. Estos materiales siguen siendo importantes, pero ahora conviven con nuevas necesidades.

Una cadena puede querer producir un vídeo general para presentar la temporada, mientras que la plataforma necesita piezas específicas para cada título. El equipo de prensa requiere fotografías y declaraciones. Los perfiles sociales buscan contenidos breves, cercanos y adaptados al consumo móvil. Los propios actores o presentadores también pueden publicar materiales en sus canales.

Por tanto, una jornada promocional ya no tiene un único resultado. Puede convertirse en el origen de un pequeño ecosistema de piezas relacionadas entre sí.

Esta evolución no significa que sea necesario grabarlo todo. La acumulación indiscriminada de materiales puede generar costes, retrasos y contenidos que finalmente no se utilizan. El criterio debe ser editorial: producir cada pieza porque cumple una función dentro del lanzamiento.

El espacio deberá responder después a esa estrategia. Antes de pensar en decorados, fondos o mobiliario, es necesario saber qué materiales se necesitan y cómo se distribuirán a lo largo de la campaña.

Definir una matriz de contenidos antes del montaje

La preparación del plató debería comenzar con una relación clara de entregables.

No basta con indicar que se grabarán entrevistas y contenido para redes. Conviene concretar quién aparecerá, qué duración tendrá cada pieza, en qué formato se entregará y cuándo está previsto publicarla.

Una entrevista extensa puede destinarse a YouTube o a una plataforma corporativa. Una declaración de pocos segundos puede servir para informativos o prensa digital. Un vídeo vertical puede presentar a un personaje, plantear una pregunta rápida o mostrar una reacción del reparto. Las fotografías pueden necesitar versiones individuales, por parejas y de grupo.

También hay materiales menos visibles que conviene prever: planos de recurso, entradas y salidas del talento, fondos limpios para grafismos, imágenes del montaje o fragmentos sin sonido que puedan utilizarse en ediciones posteriores.

Definir esta matriz permite dimensionar correctamente la jornada. También evita descubrir al finalizar que falta un formato, que determinadas personas no han coincidido o que el material disponible no encaja con los canales previstos.

La decisión sobre el espacio se vuelve entonces más precisa. En lugar de diseñar un plató genérico, se configura un entorno capaz de facilitar los contenidos que realmente necesita la campaña.

Organizar el plató como un flujo de producción

Cuando coinciden periodistas, fotógrafos, equipos de realización, responsables de comunicación y protagonistas, el orden de la jornada adquiere tanta importancia como la imagen del escenario.

Una única zona puede ser suficiente para una entrevista o una sesión fotográfica sencilla. Sin embargo, los lanzamientos con varios participantes y numerosos entregables suelen beneficiarse de una distribución por áreas.

El escenario principal puede acoger la presentación, una conversación conjunta o la grabación de las piezas de mayor duración. Una zona cercana, más contenida, permite realizar entrevistas individuales sin reconstruir el montaje. El photocall atiende a medios y fotógrafos, mientras que un entorno adicional puede reservarse para vídeos breves o acciones digitales.

Estas zonas no deben funcionar como compartimentos aislados. Su utilidad reside en crear un recorrido sencillo para el talento y para los equipos.

Una planificación clara permite que una persona termine su sesión fotográfica y pase a una entrevista sin recorrer grandes distancias ni esperar a que se transforme el escenario principal. También facilita que varias tareas avancen de forma coordinada, siempre que no se produzcan interferencias de imagen, sonido o circulación.

El resultado es una jornada más fluida y una producción menos dependiente de cambios continuos de montaje.

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El tiempo del talento condiciona toda la planificación

En una presentación televisiva, los actores, presentadores, directores y productores suelen tener una disponibilidad limitada. En pocas horas pueden atender a distintos medios, participar en una puesta de largo, grabar piezas promocionales y realizar una sesión fotográfica.

Por eso, el recorrido debe diseñarse alrededor de las personas, no únicamente de los equipos técnicos.

Agrupar tareas ayuda a aprovechar mejor cada franja. Una vez que el reparto está preparado para cámara, puede completar varias piezas relacionadas antes de cambiar de zona o de vestuario. Las entrevistas también pueden organizarse por temas para evitar que todas repitan exactamente las mismas preguntas.

La coordinación editorial resulta especialmente importante cuando existen embargos o restricciones sobre el contenido. Algunas declaraciones pueden publicarse desde el día de la presentación, mientras que otras deben reservarse hasta el estreno. Determinados detalles del argumento quizá no puedan comunicarse todavía.

Estas condiciones deben trasladarse a periodistas, realizadores y responsables de redes antes de comenzar las grabaciones. De lo contrario, una pieza técnicamente correcta podría no ser utilizable por incluir información que todavía no puede difundirse.

La eficiencia no consiste en ocupar cada minuto de la agenda, sino en obtener materiales válidos sin desgastar al talento ni comprometer la coherencia del lanzamiento.

Una identidad reconocible en horizontal, vertical y fotografía

El diseño promocional debe trasladar el universo del contenido sin reproducir necesariamente su decorado original.

Una serie puede apoyarse en una gama cromática, una textura o un elemento reconocible de la historia. Un concurso puede recurrir a una composición más gráfica. Un programa de entretenimiento puede utilizar recursos que transmitan energía, cercanía o interacción.

La selección debe ser intencionada. Incorporar demasiados logotipos, pantallas o elementos decorativos puede restar protagonismo a las personas y dificultar los encuadres.

Además, el diseño debe funcionar en diferentes proporciones. Una composición pensada exclusivamente para televisión puede perder información cuando se adapta a vídeo vertical. Un logotipo situado en un extremo puede desaparecer en un recorte cuadrado. Un fondo demasiado detallado puede distraer en los primeros planos de una entrevista.

Por eso conviene trabajar con áreas visualmente limpias y elementos que puedan desplazarse o reorganizarse. La modularidad permite obtener variedad sin romper la continuidad de campaña.

El photocall también debe formar parte de esta identidad, pero no tiene por qué ser una reproducción exacta del escenario principal. Puede utilizar los mismos códigos visuales con una composición adecuada para fotografías individuales y de grupo.

El photocall como activo editorial

El photocall suele generar algunas de las imágenes más distribuidas de una presentación televisiva. Sus fotografías aparecen en medios generalistas y especializados, agencias, perfiles corporativos y cuentas personales de los protagonistas.

En FesTVal, la relevancia de esta cobertura se ha reforzado en 2026 con la creación de los Premios Víctor Quintas, destinados a reconocer el trabajo de los fotógrafos que cubren el festival.

Esta importancia obliga a concebir el photocall como algo más que un fondo con marcas.

La composición debe admitir diferentes agrupaciones, desde una fotografía individual hasta una imagen con buena parte del reparto. También conviene prever que las fotografías se recortarán y reutilizarán en formatos distintos.

La ubicación tiene igualmente consecuencias operativas. Debe permitir que los fotógrafos trabajen sin bloquear el tránsito hacia las entrevistas o el escenario. Cuando fotografía y vídeo comparten una misma zona, es necesario ordenar los turnos para que el movimiento y las declaraciones no interfieran entre sí.

Un photocall bien planteado no solo documenta quién acudió a la presentación. Produce recursos capaces de identificar el contenido y prolongar su presencia pública.

Crear un banco de materiales para toda la temporada

No todos los contenidos producidos durante una presentación tienen que publicarse inmediatamente.

Algunos servirán para anunciar la fecha de estreno. Otros pueden presentar a los personajes, acompañar el lanzamiento de un tráiler o recordar la emisión de un nuevo episodio. También es posible reservar entrevistas y piezas breves para momentos posteriores de la temporada.

Este planteamiento amplía el valor de la jornada. En lugar de concentrar toda la comunicación alrededor de una única fecha, la productora obtiene un archivo organizado de recursos que puede activar según evolucione la campaña.

Para conseguirlo, es necesario clasificar el material desde el inicio. Cada archivo debería asociarse con sus participantes, formato, duración, fecha de publicación prevista y posibles limitaciones de uso.

También conviene generar cierta variedad visual. Pequeños cambios en el encuadre, el mobiliario o los elementos de fondo ayudan a que las publicaciones posteriores no parezcan extraídas de una única sesión.

El objetivo no es ocultar que los materiales se grabaron en la misma jornada. Se trata de producir una colección suficientemente flexible para acompañar diferentes momentos de comunicación sin perder unidad.

Ciudad Inmersiva Madrid como escenario para una promoción multiplataforma

Ciudad Inmersiva Madrid dispone de espacios adaptables para producciones de televisión, fotografía y contenido digital. El recinto cuenta con platós de distinta capacidad, zonas exteriores, oficinas y aparcamiento privado, dentro de un complejo de 40.000 metros cuadrados situado a unos 15 minutos de Madrid.

Esta configuración permite plantear una presentación como una producción integrada. El escenario principal, el photocall, las entrevistas y las piezas digitales pueden distribuirse dentro de un mismo recinto, evitando que cada formato dependa de una localización independiente.

La amplitud no implica que todos los proyectos necesiten utilizar varias naves o grandes montajes. La configuración debe responder al volumen de participantes, al número de equipos y al contenido previsto.

Ciudad Inmersiva Madrid dispone además de acceso controlado, seguridad presencial permanente, aparcamiento interior y exterior, atrezzo y una red de colaboradores vinculados a servicios audiovisuales, catering, limpieza y gestión de residuos.

Estos recursos facilitan la preparación de jornadas en las que comunicación, realización, fotografía y creación digital deben trabajar de forma coordinada.

Más que replicar una escenografía televisiva, el objetivo puede ser construir temporalmente el universo promocional del formato: un entorno reconocible, transformable y preparado para generar diferentes piezas dentro de una misma planificación.

Del estreno puntual a una identidad que continúa

FesTVal 2026 volverá a concentrar en Vitoria-Gasteiz algunos de los estrenos y presentaciones que anticiparán la nueva temporada. Pero la comunicación de esos contenidos no terminará cuando se apaguen las luces de cada acto.

Las imágenes, entrevistas y vídeos producidos alrededor del lanzamiento seguirán apareciendo durante las semanas posteriores. En muchos casos, serán el primer contacto de la audiencia con la serie, el programa o sus protagonistas.

Por eso, el plató promocional adquiere una función que va más allá de servir como fondo. Es el lugar donde comienza a construirse una identidad capaz de continuar en televisión, prensa, plataformas y redes sociales.

La tendencia no consiste simplemente en producir más contenido. Consiste en planificar mejor qué materiales necesita el lanzamiento y crear un entorno que permita obtenerlos con coherencia.

Cuando estrategia, espacio y producción se conciben conjuntamente, una sola jornada puede alimentar distintas fases de la campaña sin que cada pieza parezca una repetición de la anterior.

La nueva temporada televisiva no comienza únicamente con una fecha en la parrilla. Comienza cuando un formato consigue proyectar una imagen propia y reconocible en cada pantalla en la que se encuentra con su público.

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